martes, 29 de julio de 2014

Cómo realizar una buena limpieza facial

   Ya hemos dicho y repetido una y mil veces la importancia de la limpieza para mantener una piel jóven. Un ritual que debe realizarse por la mañana y por la noche. NO HE DICHO "O" SINO "YYYYY"
  ¡Ya se que es una pesadez! Pero mientras no nos conciencemos de lo fundamental que es la limpieza de la piel, tanto por la mañana como por la noche, no obtendremos grandes resultados con nuestras mejores cremas.
Lavar no es igual que limpiar

 
   Para empezar hay que tener claro el tipo de piel que tenemos y que producto es el que nos conviene. Para ello, lo mejor es acudir a un especialista (dermatólogo o esteticista). Una vez que lo sepamos, entonces podremos comprar los productos de higiene. ¡Por favorrrr, no nos dejemos llevar por la publicidad o la dependienta de turnooooo!
  En todos los casos hay que tener claro que lavarse la cara con agua no es limpiar la piel. El lavarse con agua ¡solo sirve para quitarse las legañas!
 
   Ante una piel grasa, deberemos buscar un producto tipo jabón y/o un cosmético seborregulador (en forma de gel) de manera que, al usarlo diariamente, podamos controlar el exceso de grasa. Tampoco es bueno que sea demasiado desengrasante.
   Y en el caso contrario, es decir una piel seca deberemos buscar un limpiador que elimine la suciedad pero que nos aporte cierta hidratación (leche limpiadora).
   Por último, en el caso de una piel normal o mixta, siempre hay que seguir la misma norma, producto (jabón, leche, gel, mousse,...) que limpie pero que ni deje sensación de tirantez ni sensación de grasa en la piel.
 
Es fundamental aclararse correctamente
  
  Cuando usemos jabón, humedeceremos la cara y mojaremos las yemas de los dedos en el producto para terminar "acariciando" los pómulos, nariz y frente con movimientos suaves y circulares.
 
   Aseguráte de que el jabón se vaya por completo después de enjuagar, ya que los restos de jabón dañan la piel.

 
 
   Cuando usemos leche limpiadora debemos tener claro que lo más importante es dejar actuar al producto, es decir, aplicarlo con las yemas de los dedos masajeando para que la suciedad se mezcle con la leche. Para terminar, lo retiraremos con una esponja húmeda o un trapo suave.
   A las personas que no usan maquillaje, les suelo recomendar el uso de agua micelar, un producto muy cómodo que se aplica con un algodón pero que no es suficiente eficaz en caso de que la piel esté muy sucia.
 
   Para finalizar, decir que ¡SIEMPRE! tanto después del uso del jabón como de la leche, hay que usar un tónico pues nos ayuda a rematar la limpieza y nos calma la piel. Hay que tener en cuenta que sin querer la limpieza si no se hace bien (por ejemplo, se frota demasiado) o no se elige un buen producto puede ser agresiva.  Por supuesto, con el agua micelar no hace falta. Hay gente que prefiere usar agua micelar en vez de tónico.
 
  Lo importante es coger el hábito y no fallar ni un día. Una vez cogida la costumbre os puede asegurar que se convierte en una necesidad al igual que cepillarnos los dientes.

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