sábado, 5 de octubre de 2013

Cuarta clase: Escucha a tu piel

  Está claro que no tenemos las mismas necesidades cuando somos bebes que cuando tenemos cincuenta años y por eso una persona no se puede alimentar toda la vida a base de potitos ni puede utilizar un champú de niños cuando es adulta. Algo similar ocurre con la piel a la hora de cuidarla. Pongamos el oído y escuchemos todo lo que nos dice.

¡Escucha a tu piel!
Hábitos de vida saludables
  
     Además de cambiar de necesidades con el tiempo, puede que nuestra piel también necesite de otras cosas dependiendo del momento. Hay veces que estamos más estresados, otras hemos sido perezosos y nos hemos quedados tumbados en el sofa viendo la televisión y otros días no hemos hecho caso a nuestro cuerpo cuando nos pedía agua.

   Esto quiere decir que una cosa es el TIPO de piel que se puede clasificar según la edad o según la emulsión epicutánea (seca, grasa, alípica) y otra cosa es el ESTADO de la piel, que dependiendo del día se puede sentir sedienta, estresada por nuestro exceso de trabajo, cansada por dormir menos de 7 horas, sensible, alterada por los malos hábitos (fumar, beber alcohol, vida sedentaria, comer grasas saturadas)...


   Aclarado este punto lo primero de todo tendremos que descubrir cuál es nuestro tipo de piel y en qué estado se encuentra. En este punto, siempre recomiendo lo mismo, acudir a un especialista porque muchas veces nos dejamos asesorar por " ciertos profesionales" que nada más vernos son capaces de diagnosticar nuestro tipo de piel y eso que podemos llevar encima tres kilos de maquillaje y que ni siquiera nos tocn. 
  Digo yo que si serán videntes ya que para hacer un correcto diagnóstico hay que realizar una serie de pruebas que incluyen desde la observación y la palpación de la piel limpia hasta la utilización de determinados aparatos que nos miden la hidratación, la elasticidad o la grasa de esa piel. 
Correcto diagnóstico de la piel

   Asi que, ¡NO ENTIENDO! como "esos profesionales" que nos atienden muy amablemente en las tiendas se atreven a aseguranos el tipo de piel que tenemos y aconsejarnos los cosméticos que más nos convienen.

  ¡POR FAVOR! No nos dejemos engañar. Acudamos a los verdaderos profesionales (esteticistas y dermatologos), lo mismo que cuando se nos estropea la luz de casa y llamamos al electricista y no al fontanero.

  Existen ciertas características que nos pueden orientar a la hora de saber el tipo de piel que tenemos pero, no hay duda, que los test que nos proponen en las revistas o en las páginas Web sólo sirven de orientación.
  Hasta que no estemos seguros del tipo de piel y en qué estado se encuentnra no podremos obtener buenos resultados con nuestros cosméticos.

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