domingo, 24 de marzo de 2013

Háztelo tu misma en casa: "Mascarilla de Rosa mosqueta"

 
    En la segunda parte del libro, llamado EL PALADAR DE LA BELLEZA, he querido plasmar la relación entre cosmética y repostería a través de una recopilación de sencillos postres y tratamientos estéticos naturales, basados, tanto unos como otros, en las quince frutas más utilizadas en el cuidado de la piel. Así, con la misma fruta, podemos mimarnos con algo sabroso y cuidarnos de forma natural.
¿Pero, por qué hacerlo en casa si se puede ir al supermercado? Pienso que en la sociedad actual, donde las prisas nos agobian y la globalización nos envuelve, es conveniente recuperar la tranquilidad, la individualización y la naturaleza, ahora que están tan de moda el trato personalizado, la cosmética verde y el movimiento Belleza lenta. Parece que ya ha pasado la época de “para presumir hay que sufrir” y los tratamientos a toda prisa para poder lucirnos.
 
Además, si aprendemos a realizar nuestros propios cosméticos con productos de la naturaleza, atenderemos a nuestra piel de una manera muy particular, cuidaremos del medio ambiente, eliminaremos el estrés y cansancio que se reflejan en el rostro, podremos sentirnos orgullosas de valernos por nosotras mismas y seguro que pasaremos un buen rato.

    Hoy, para estrenar esta nueva sección del blog titulada ¡HÁZTELO TU MISMA EN CASA! os traigo una sencilla mascarilla facial revitalizante,  muy sencilla y economica, para realizar en casa un día como hoy que tenemos más tiempo para nosotras mismas:

 

Ingredientes:

-una yema de huevo, rica en vitaminas (B6, ácido fólico, vitaminas B, B12, A, D, E y K) y minerales (calcio, magnesio, hierro, potasio, sodio y selenio)

 - una cucharada de miel, rica en minerales (calcio, magnesio, potasio, hierro, cobre, manganeso, boro, fósforo y silicio) y vitaminas (B1, B2, B3, B5, B6, B8, B9, PP y vitamina C)

 - dos gotas de aceite rosa mosqueta (u otro aceite como el de oliva, argán o almendras), rico en acidos grasos esenciales (linoleico, linolénico, araquidónico) que nutren las células germinales de la piel regenerándola desde el interior.
 
Preparación:

  - Mezclamos todo bien. Para que la miel se disuelva mejor, se puede calentar un poquito previamente.
 
  - Aplicamos por el rostro (excepto contorno de ojos), cuello y escote con la mano o con la    ayuda de una espátula.

  -  Dejamos actuar durante 20 minutos a ser posible tumbaditos en la cama o en un sillón
 
  - Retiramos con agua tibia.
 
    Y ¡voila! como resultado obtendremos ¡un rostro hidratado, nutrido y resplandeciente!

    Esta mascarilla, ideal para todo tipo de pieles pero en especial para pieles secas, debe aplicarse al menos una vez a la semana si queremos obtener resultados evidentes.

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