jueves, 28 de febrero de 2013

El invierno en tu piel

    Todos sabemos que el frío, la humedad, el viento y la calefacción influyen de manera negativa en nuestra piel provocando su deshidratación y acelerando el envejecimiento sobre todo en las zonas de mayor exposición como el rostro o las manos.
Por ello, en esta época del año debemos protegerlas y cuidarlas de una manera especial, haciendo hincapie sobre todo en su hidratación.
 
   Si la piel no está hidratada, se altera y no podrá protegernos de las agresiones externas tanto climáticas como las producidas por sustancias químicas o microorganismos y nos restará un buen aspecto.
 
   La Academia Española de Dermatología para esta época invernal recomienda:

1. Mantener un grado de humedad adecuado durante el invierno en los hogares y lugares de trabajo, donde pasamos la mayor parte del tiempo, pues la calefacción reseca mucho el ambiente y  la piel. Nos podemos ayudar del uso de humidificadores.
 
2. Beber entre 1,5 y 2 litros al día de agua al igual que en verano.
 
3. Seguir una dieta variada, rica en frutas y verduras, además de legumbres, cereales y hortalizas. Nos aportarán la cantidad de nutrientes necesarios para
reducir los daños sobre la piel y mejorarán nuestros mecanismos de defensa naturales.
 
4. Mejorar nuestros hábitos de vida evitando el consumo de tabaco y alcohol, respetando las horas de sueño, reduciendo el stress en el trabajo y practicando ejercicio de forma regular. Ello nos hará más fuertes en esta época del año donde nuestras defensas bajan.
 
5. Tener cuidado especial con la piel de los labios, el contorno de ojos, el cuello y el escote aplicando productos que contengan filtros adecuados para protegerla del sol.
 
6. La piel de las manos está expuesta tanto al frío como a los detergentes usados en las labores domésticas, por lo que es recomendable usar una buena crema de manos después de ponerlas en contacto con el agua y al salir a la calle usar guantes.
 
 
7. No abusar del agua caliente ni de los jabones agresivos. Mejor usar agua tibia y jabones suaves, ricos en lípidos y con pH ligeramente ácido o neutro.
 
8. Merecen una especial atención ancianos, niños, embarazadas y personas con patologias concretas ya que necesitan de cuidados especiales pues su piel suele ser más sensible e irritable.
 
9. Cuidado con la toma de sol, en especial, cuando vayamos a la nieve. Debemos protegernos adecuadamente en todas las zonas corporales expuestas (manos, cara, labios...).
 
10. Utilizar cosméticos hidratantes, adecuados a nuestro tipo de piel, tanto por el día como por la noche.

Unos sencillos consejos que evitarán que nuestra piel sufra envejecimiento prematuro y ayudaran para que luzcamos un mejor aspecto en la primavera.
 

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