lunes, 31 de octubre de 2011

Intención


Sacar a la luz

   Y es que, ¡cuantas veces!, una gran mayoría de mujeres recurre a la cosmética con la ilusión de cambiar, mejorar, gustar, en definitiva, sentirse mejor consigo misma y sin embargo, termina por sufrir un autoengaño que la lleva al desengaño porque, a pesar de ser una gran consumidora de productos cosméticos y estar al tanto de las novedades que salen al mercado, pocas veces se siente satisfecha con los resultados obtenidos.
   Y no es porque las grandes marcas nos engañen con su “marketing”milagroso sino que, en la mayoría de las ocasiones, la mujer se pierde en el complejo universo de la cosmética, dejándose llevar por su intuición a la hora de elegir los productos más adecuados para ella. 
  
   La mujer no tiene por qué ser una experta en la composición química de los cosméticos ni en cómo se fabrican, pero sí debería conocer lo que necesita su piel, cómo aplicarse cada producto y cuanto tiempo debería usarlo. Estos motivos me hicieron pensar, que sería útil exponer mis ideas y mis conocimientos en Cosmetología, basados en años de experiencia, tanto como mujer que le gusta cuidarse, como docente de futuros profesionales de la estética.

     Mi pretensión, ha sido más bien, ayudar a resolver de una manera clara y sencilla, todas aquellas dudas que puedan surgir respecto al uso de los cosméticos, para que las mujeres de hoy en día se sientan satisfechas. En la primera parte del libro, presento las nociones básicas para manejar los distintos tipos de cosméticos, descifrar las etiquetas de los envases, entender el peligro de compartir los productos de belleza, conocer las condiciones de conservación de los productos y controlar su modo de aplicación. Creo que toda mujer debe darse cuenta de la importancia que tiene dominar todos estos temas para conseguir ese aspecto radiante tan buscado.
     En principio, parecería extraño pensar que la cosmética pueda relacionarse con el paladar, pero basta darnos cuenta de que gran parte de los componentes utilizados en los cosméticos, también se utilizan como ingredientes de cocina.
    Por este motivo, en la segunda parte del libro, he querido plasmar la relación entre dulzura y belleza a través de la recopilación de deliciosos y a la vez curiosos postres, en combinación con tratamientos estéticos sencillos y naturales, basados en algunas de las frutas más beneficiosas para nuestra piel.
    La receta del postre y la formula del tratamiento estético, van introducidos por una pequeña historia, que incluye alguna anécdota del ingrediente protagonista del capítulo. Es una manera de ponernos en situación antes de entrar en harina, con a elaboración del postre. Dado que yo no soy buena cocinera, he intentado buscar postres deliciosos, pero fáciles de realizar, a la vez que sorprendentes, para no caer en las típicas recetas que todos conocemos.
     Al final de cada capítulo, he incluido, de manera muy resumida, los beneficios estéticos aportados por esa fruta, acompañados de un sencillo y eficaz tratamiento estético, que tiene como ingrediente activo, esa fruta en cuestión.

      ¿Pero, por qué hacerlo en casa si se puede ir al supermercado a comprar la crema y el postre? Pienso que en la sociedad actual, donde las prisas nos agobian y la globalización nos envuelve, es conveniente recuperar la tranquilidad, la individualización y la naturaleza, ahora que están tan de moda el trato personalizado, la cosmetica verde y el movimiento "Slow Beauty" (Belleza lenta).
       Además, si aprendemos a realizar nuestros propios cosméticos con productos de la naturaleza, atenderemos a nuestra piel de una manera muy particular, cuidaremos del medio ambiente, eliminaremos el estrés y cansancio que se reflejan en el rostro, podremos sentirnos orgullosas de valernos por nosotras mismas y seguro que pasaremos un buen rato.


1 comentario:

  1. Me parece una idea tan fantástica! sobre todo para personas como yo que no perdonan el postre nunca!!!

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